sábado, octubre 31, 2015

Bonito

Suavizante estelar visita mi vida, más prendido que el Sol mismo contesto. Me dice que más allá del límite existe un paraíso digno de ser visitado. Le digo que no moleste que tengo unas cosas que hacer. La verdad que no le creo al principio, pero me aventuro y me obligo a hacerle caso. A veces el existencia te da sorpresas me dije. Fuimos y era cierto, vimos otras estrellas moribundas y agujeros negros engullendo todo a su paso. Me vi inmerso en un linda postal universal. Le inquirí al Suavizante estelar que más había. Me comentó que se podría ver a través de un agujero cómo si no existiera el tiempo, con la gravedad aumentada de su centro. Conocía un método para hacerlo de manera segura, a través de portales libres cargados de anti-gravedad que servirían cómo el opuesto negativo del mismo. Con cierto resguardo lo hice. Me insistió que fuera sólo ya que era un proceso un poco complicado de asimilar y que requería cierta discreción. Vi mi esencia vagando en un mundo material simplificado cómo un "humano". Mis pares destruían todo a mi alrededor siempre, me percaté también una incomodidad conmigo mismo, cómo si algo nos faltara para ser de la existencia un momento único. No quise continuar mirando, lo que quedó en mi conciencia fue que ésto tendría que hacerlo sin reparos por varios miles de años hasta que "aprendiera". Cómo grandes conciencias Universales necesitamos de éstos momentos, pero no lo sé, dudo que aprenda de una sociedad tan enceguecida, bueno eso fue lo que alcancé a ver, tendré que darle una oportunidad a este ser material viviente carente de conciencia Universal.

miércoles, abril 22, 2015

Oh Dios! exclamó, no creyendo para nada en él, y en todas las circunstancias que el gran creador había puesto en su camino. Su actitud cobarde y mediocre, le hacía creer que era el ser más mísero de la existencia humana. Poco a poco fue comprendiendo que todo el mundo se sentía exactamente a él, y que el gran creador había abandonado a todos sus retoños. Y no era para menos, ya que sus humildes ovejas se habían doblegado a la mano cruda y fría del ego. No sólo el ego del falso espíritu, del super-yo, y todo eso que cacarean los intelectuales/espirituales. Del ego cómo fuerza inerte e imperecedera, abundante tal cómo la vida, en el infinito universo. Pasaba por un tema de elección inconsciente, de un mundo circulando hacia el mismo camino, de un río cuál afluente ya eran esquirlas imposibles de evadir. Sin más pataleos, cedió ante el, y se doblegó. Su inútil batalla había terminado. Todo lo que quedó, no fue más que un destello de luz, oculto en lo más profundo de su alma. Juró nunca más batallar, y sólo unirse a toda la masa, ya no había fuerzas de continuar luchando. Pero ésta luz, permaneció oculta en sí, sin llamar su atención. Nuestro querido amigo jamás supo que la llevaba consigo, y continuó viviendo con las reglas de otras personas. Ni éste humilde narrador sabía lo que ese ínfimo destello iba a ocasionar en su paso por este mundo.